Despachos de Guerra // Blue li(n)es

octubre 31, 2010

ayatollah, no me cambies la hora

Filed under: cambios — despachos @ 6:02 pm

Si me conocéis un poco sabréis que el cambio de hora me disgusta bastante, pero eso no me hace especial pues a la mayoría de los rusos y a muchos de los nuestros tampoco les gusta. No quiero profundizar en mis motivos ya que son los mismos que los vuestros.

Sólo decir que leí en un periodicucho de ésos que regalan una serie de consejos para combatir el cambio de hora otoñal (o sea el de hoy) y uno era abrir todas las luces de la casa al atardecer para que la falta de luz no nos deprimiera. O sea, que se hace esta tontería del cambio de hora para, supuestamente, ahorrar luz, y el consejo que dan para combatir sus efectos es gastar luz. ¿Nos hemos vuelto locos? Probablemente.

Lo único bueno que sacaremos de todo esto es que os dejo con una canción llamada ‘Changes’ con la que podréis reflexionar sobre los cambios de cualquier tipo, incluídos los de hora.

♫ I’m going through changes… ♫

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octubre 30, 2010

Retratu

Filed under: space_invaders — despachos @ 11:46 am

 

sincu eurus

 

El pasado sábado me subí a Figueres a pasar el día. Estando en un bar que hay al final del paseo, así muy bohemio él (el bar) con un amigo tomando una cerveza vino un tipo con pinta estrafalaria (más que bohemio, parecía un okupa en horas bajas) y con un acento que yo no sabría decir si era catalán muy cerrado, andalú muy abierto o rumano medio, tal vez asturianu,  nos dijo:

– Un retratu, dies eurus.

A lo que yo respondí, haciendo gala de la educación que me han dado tanto mis padres como mis profesores.

– ¡Lárgate de aquí, gilipollas, o pillas! -y alcé mi puño cerrado para hacerlo todo más espectacular.

Y se fue, claro. Al rato mi amigo también  se fue porque había medioquedado (en realidad había quedado, pero me gusta utlizar la expresio medioquedar y cualquier ocasión es buena) con su novia en la estación. Le dije que yo le esperaba ahí, leyendo el periódico, ya que si hacéis memoria el sábado pasado hacía bastante frío, pues a eso añadirle el plus Tramontana y comprenderéis mi decisión.

El caso es que no pasaron ni dos minutos que volvió el estrafalario y yo creo que ni se acordaba de mí y mi respuesta violenta. Pensó que sería un nuevo cliente.

– Un retratu, sincu eurus -dijo esta vez.

¿Sincu? ¡¡¡Ha bajado los precios un cincuenta por ciento!!! -pensé. Igual es que cobraba sincu eurus por retratado y antes nos quería hacer un retrato a lo duetos. En fin, yo es que soy muy fan de los descuentos, así que  le dije.

– ¿Sincu? ¿seguru que sincu? ¿no serán aluegu dies y donde dije sincu ara digo dies? – intentando utilizar un lenguaje que le fuera comprensible.

– Sincu, amigu, sincu. Ara y aluegu.

Entonces le dije que vale, y con un 6 y un 4 me hizo el retrato que veis ahí arriba. Tampoco es que me parezca mucho (sólo en el bigote), pero quedó bonito, tanto que hasta lo he puesto de avatar en gravatar.

– ¿Como te llamas, amigu? -le pregunté mientras miraba contento el retrato y soltaba los sincu eurus en tres monedas de a dos, a dos y a un euro- Aligual algún dia alegu tases famosu y quieru saber tu nombre

– Pablo -me dijo (que no Pablu)

– Pablo ¿que más?

– Pablo Picasso – respondió (que no Picachu) y desapareció.

Y cuando digo desaparecer no me refiero a que saliera por la puerta y marchara a buen paso, sino que hizo chás con los dedos y ya no estaba.

Os dejo, para que reflexionéis sobre el asunto, con la canción Pablo Picasso de Jonathan Richman en la que nos canta que a Pablo Picasso nunca lo llamaron gilipollas, no en Nueva York (pero sí en Figueres).


octubre 29, 2010

Soñando con Brujas

Filed under: sueños — despachos @ 8:20 pm

Esta noche he soñado que volaba con mi amiga Diana a Bruselas y desde ahí tomábamos un tren hacia Brujas, un sitio al que quiero ir desde que vi la película“Escondidos en Brujas”. Se trataba de un viaje relámpago, de ida y vuelta en el mismo día. Sólo llegar sufrí el llamado  don de lenguas, porque después de ver a lo lejos un Atomiun de solo cinco bolas le comentaba a un revisor del tren algo que ni yo mismo entendía y, sin embargo, él me contestaba con un energético “JA!” (pero no de risa, sino de ¡Sí! en alemán, dándome la razón) También hablaba francés perfectamente con mi acompañante que con su habitual gracejo me espetaba: “¿y ahora hablas francés?”. Una vez en Brujas visitábamos los mismos sitios que aparecen en el film antes mencionado mientras descubríamos en recovecos ángeles con calaveras, oso con león y taladros. También un conejo que viajaba en zanahoria movil, esculturas de bustos con gafas y una tienda en la que siempre es Navidad, y no muy lejos de allá dos puertas en la que en una caía la noche y en la otra relucía el día. Cuando nos cansábamos nos sentábamos en un banco que era un dragón mientras pasaban delante nuestro barcas repletas de gentes bajo paraguas que nos saludaban… ¡ah, las barcas! ¡cómo me gusta fotografiarlas! En ésas, Diana después de hablar con un pintor en plena faena (antes había tocado un organillo tocada con el sombrero del organista), intentaba robar un paraguas lila que yacía olvidado en el suelo  y eso que yo la intentaba convencer de lo contrario. Aparecían sus dueñas, unas rumanas que se dejaron convencer con una triquiñuela burda. Luego de repente estábamos en lo que parecia la casa de Hansel y Gretel y una señora mayor nos decía “no es país para flacos” mientras nos iba trayendo bombones y chocolatinas que comíamos hasta casi reventar.  No comprábamos demasiados recuerdos, más que algún dedal para pensamientos, algun imán de la nevera y más chocolate que a esas alturas ya nos daba náuseas.

Me he despertado tan agotado que parecía que de verdad había viajado toda la jornada anterior. Y en el comedor, en el panel donde cuelgo las fotos con imanes, me he encontrado lo que veis arriba. Y ahora no sé si sucedió de verdad o es que veo demasiadas series, lo que te cataloga como friki según la Squire del avión.

 

Algún imán de la nevera...

 

 

cuando nos cansábamos nos sentábamos en un banco que era un dragón...

 

 

descubríamos en recovecos ángeles con calaveras...

 

 

mientras pasaban delante nuestro barcas repletas de gentes que nos saludaban…

 

 

¡ah, las barcas! ¡cómo me gusta fotografiarlas! ...

 

 

También un conejo que viajaba en zanahoria movil...

 

 

y no muy lejos de allá dos puertas en la que en una caía la noche y en la otra relucía el día...

 

 

oso con león...

 

 

esculturas de bustos con gafas...

 

 

mientras nos iba trayendo bombones y chocolatinas que comíamos hasta casi reventar...

 

 

y una tienda en la que siempre es Navidad...

 

 

apenas compramos souvenirs...

 

 

después de hablar con un pintor en plena faena...

 

 

... y el organista se quitó el sombrero y nos dijo ¡Au Revoir!

 

octubre 26, 2010

le carrefour

Filed under: space_invaders — despachos @ 8:55 pm

 

mentira apta para terrícolas

 

Esta tarde he ido al Carrefour a hacer la compra. Sí, ya sé que no es lo más interesante del mundo para contar, pero no se vayan todavía que aún hay más. En la entrada había tres adultos y dos niños vestidos con capas marrones a lo Obi Wan Kenobi y portando pancartas. Lo que ponía en las pancartas y las consignas que  gritaban eran cosas tales  como: “Están entre nosotros” “No a la invasión alienígnea de los cascos rojos” “Volveos a vuestro planeta, azulejos” “Que no os engañen, de lado son otra cosa”

He supuesto que se trataba de alguna promoción de alguna película que venderían el DVD en el propio centro comercial o alguna cosa de estas raras que se suben al youtube porque la verdad, no entendía demasiado de que se quejaban los obiwanes.

También estaba el sintecho que pide a la puerta y al que siempre echo alguna monedilla, pero solo de cobre, tampoco soy millonario.

En fin, que he comprado, he salido por la otra puerta, así que ya no los he visto y a decir verdad me he olvidado totalmente del asunto.

Al llegar a casa estaba guardando los yogures, las naranjas y esas cosas cuando una de las bolsas ha quedado extendida caprichosamente de lado y entonces LO HE VISTO.

“Que no os engañen, de lado es otra cosa” “… cascos rojos” “… los azulejos” son las consignas que me han venido a la cabeza tras la visión. Sin acabar de guardar más que los langostinos congelados, que si descongelan ya se pueden tirar, he cogido el coche y he vuelto al Carrefour, pero ni rastro de los obiwanes. Le he preguntado al sintecho al que siempre echo unas monedillas cuando se habían ido los de la protesta y me ha dicho que nadie esa tarde ha estado protestando ahí, que si no me estaría confundiendo con el día de la huelga. Este hombre se gasta las monedillas en vino, sino, es que no lo entiendo. En fin, que yo quería decirles a los obiwanes que lo he visto también, y a ver si me daban más información del asunto, pero otro día será.

El caso es que yo sé lo que he visto, y lo que he visto es esto:

(aquí vendría bien una música de miedo, pero no tenemos)

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esto:


 

la verdad está aquí arriba

 

octubre 25, 2010

TATTOO ME

Filed under: tatuajes — despachos @ 11:34 pm

 

¡de nada!

 

Estoy pensando en hacerme un segundo tatuaje. El boceto sería el de aquí arriba. La idea es tatuármelo en la palma de la mano derecha. ¿Habéis pensado la de veces al día que damos las gracias por algo? Con el tatuaje, me bastará con levantar la palma de la mano para dar las gracias. Muy práctico, divertido y estético a la vez.

De todos modos me lo estoy pensando. No estoy 100% seguro porque hay una pequeña parte de mí que piensa que es una estupidez.  Pero supongo que si me lo acabo haciendo, a la larga me tendré que tatuar en la palma de la mano izquierda  ¡DE NADA! para cuando me den las gracias a mí por algo. Por el rollo del yin y el yan. Ya sabéis, para que haya día tiene que haber noche.

Tom Waits en concierto desde mis sueños

Filed under: sueños — despachos @ 8:53 pm

 

step right up

 

Anoche soñé que tocaba Tom Waits en una terraza de  un piso particular de la Calle Cartellà, justo el de abajo de donde vivía un amigo mío.  Primero iba a tocar en una plaza en un rollo así medio secreto que yo no sé como me enteré, pero me enteré;  pero al final, ya estando en la plaza ha decidido ir al piso, caprichos de estrella,  y todo el público (no demasiada gente) tras él a lo ratas tras flautista de Hamelín. Ya en el piso he llamado a mi hermano. Si se entera que ha dado el concierto y no le aviso me mata, pero no va el tío y me dice “si es que ya lo he visto” .  No te jode, ¡y yo también! ¡en el Auditori! Pero mendrugo, no va a ser lo mismo verlo en una terraza particular, ¿no? Él se lo pierde. Al menos no me dirá luego que porqué no le avisé.

En fin, que ya se ha sentado Tom en la terraza. A su lado hay un tío con la guitarra ¿Marc Ribot? que me mira mal y, aparte, tiene cara de agobio. No tengo la  intención de hablar con él, así que no se agobie tanto, pero si que le doy la mano a Tom y cruzamos cuatro palabras en inglés. Y el tío se anima y me canta el estribillo de “jockey full of bourbon” pero en castellano, y luego me dice “me hace mucha gracia como queda en tu idioma”.

Y ahora Tom ya habla en castellano por la puta cara; eso sí, con acento gringo. Mejor, porque me estaba hartando de pensar como se decían las cosas en inglés.

Hay una tía de mi curro sentada en el suelo que ahora es ella la que habla con Tom. Y éste le suelta “pues yo te hacía de mi edad”. Con que elegancia la ha llamado caravieja. Y bueno, ahora hace un poco de “King Kong” la versión de Daniel Johnston, para ella, más bien sólo los urghs y los arghs

y luego sigue hablando con distinta peña. Para mi desazón, parece con muy pocas ganas de empezar el concierto.

De hecho el concierto no empezará nunca, pues lo que suena a continuación es el puto despertador. No ha tocado ni una sola canción entera, solo ha medio tatareado dos. Me han dicho que es por rollo de derechos de autor.

En fin, a ver quien toca esta noche.

octubre 23, 2010

El día que Arturito se intentó suicidar

Filed under: Uncategorized — despachos @ 6:36 pm

Arturito llegó a mi casa con el verano, más o menos, en forma de regalo y dentro de una minimaceta. Llegó con su flor abierta de par en par, rebosante de alegría, y por ello decidí no sacarlo al exterior con el resto de plantas, sino que opté por que se quedara conmigo, algo inusual hasta el momento; inédito. Sin duda fue una decisión generosa, pero a la vez totalmente errónea, aunque al principio no lo pareció pues al poco llegó la alegría al hogar con un nuevo miembro a la familia: la pequeña Ginebra. Y es que no lo sabíamos, pero a llegar Arturito llevaba la semilla de la vida en su interior.

Pero algo pasó luego porque Arturo (cuando me enfado con él lo llamo Arturo), taciturno, se cerró en flor, y como es muy reservado, ni siquiera sospechaba su descontento y toda la amargura que el encierro le estaba produciendo. Yo, iluso de mí, pensaba que simplemente estaba pasando la típica fase de adaptación o, tal vez, como se le veía jovencito, el típico periodo desubicado de la adolescencia sumado al problema de ser padre soltero. O tal vez fue la llegada del otoño, el maldito otoño.

El caso es que un día de la semana pasada, encontré restos de tierra encima del cenicero que le hacía de típico platito bajo el minitiesto. Lo confundí con ceniza y pensé “estos fumadores al menos podrían limpiar los ceniceros” hasta que vi que no era ceniza, sino tierra, y mis ojos miraron detrás del ordenador preparados para lo peor.

Y ahí yacía, moribundo, Arturito, que harto de todo, decidió lanzarse al vacío llevándose con él a Ginebra y dejando tras de sí un reguero de tierra. Pegué un grito que se oyó en todo el vecindario. ¡Arturo! ¡Ginebra! Pero por suerte aún no era demasiado tarde. No quiero pensar que hubiera pasado si en vez de  darme cuenta el mismo día del intento me hubiera dado cuenta, por ejemplo, cinco años después. Sin duda no lo habrían contado.

En principio pensé en volverlos a poner en el minitiesto pero al momento me dije: NO y capté el mensaje que Arturito me estaba enviando. Ahora que sabía como hacerlo, si lo volvía a poner en el minitiesto se hubiera estado tirando el resto de su existencia hasta conseguir su propósito, así que me los llevé para fuera, a Arturito y a la pequeña Ginebra, y los puse en un tiesto grande junto a un hermano gigantón que no tiene nombre pero podría ser Sir Lancelot y le dije: “Aquí estarás bien, Arturito. Cuida de Ginebra, que Lancelot cuidará de tí”.

Y ahora dar las gracias a todos los que habéis llamado preocupándoos por el estado de ambos. Creo que están bien, pero como Arturito sigue siendo igual de reservado no sé si ahora está mejor o peor, aunque yo le veo mejor aspecto. Ginebra no puede opinar porque aún no habla. Sea como sea, Arturito va a tener más difícil lo de lanzarse al vació desde su nueva ubicación. Aunque si lo consigue, esta vez le esperan varios pisos de altura y una muerte segura.

Arturito, la vida es bella. No hagas más tonterías por favor.

Os dejo con algunas fotos de Arturito y Ginebra en su nueva ubicación.

 

Arturo le da duro

 

 

Vista aérea desde un coleóptero

 

 

Detalle de Ginebra (y a ver si viene esta semana el sinvergüenza del jardinero a cortar las malas hierbas)

 

 

we're a happy family!

 

Mi primo de Mallorca

Filed under: Uncategorized — despachos @ 8:47 am

Por si no lo sabíais, yo nací en Mallorca, pero de muy pequeño me vine a la Ciudad Condal, aunque la sangre de Ses Illes sigue corriendo por mis venas, y no les olvido pese a llevar como dos años sin ir. Y ahí dejé familia, de la que poco a poco, lamentablemente, he ido perdiendo el contacto. Pero viendo IB3, el canal autonómico balear que es el más visto en casa, de repente apareció mi primo,  el inconfundible Agustín “el Casta”, que por lo visto aún no se ha casado, en un programa de humor. Ni sabía que se dedicaba a eso, aunque desde siempre fue el gracioso de la familia. Quiero llamarle por teléfono para felicitarle por la actuación, divertidísima,  y también decirle que esa camisa, primo, como que no…

Vértigo

Filed under: Uncategorized — despachos @ 8:29 am

Cuando era joven, mucho más joven que a día de hoy, aparte de que nunca necesité la ayuda  de nadie (nótese el guiño a la letra del ‘Help’ de los Beatles) me sentí fascinado por el cartel de la película Vértigo. Tanto, que pensé en comprar pintura naranja, negra, y pintarlo detrás de la puerta (blanca) de mi habitación para que se viera al cerrarla. Aunque soy pésimo dibujando, pensé que si cuadriculaba la imagen que tenía de una revista tal como me enseñó mi padre, lo podría reproducir a escala sin excesivo problema. Pero nunca lo hice.

Ahora no me veo ahí manchando el suelo de pintura naranja y haciendo un pequeño desastre tras alguna puerta, pero, fascinado de nuevo por la imagen,  sí creo que voy a ir un domingo al Mercado de Sant Antoni a ver si lo encuentro, lo compro, y sin manchar nada de pintura lo cuelgo en algún lado. A ver si esta vez lo hago.

octubre 22, 2010

la bola entró

Filed under: Uncategorized — despachos @ 8:08 pm

 

you can not be serious!

 

Estaba deseando llegar a casa para jugar una partida de tenis con la wii, ya que si en las pistas de verdad suelo perder, en la realidad virtual es al revés. Mi oponente ha sido ni más ni menos que John McEnroe. He seguido los consejos de la máquina. He lanzado golpes muy precisos. y he estado al tanto de los saques de este zurdo pero, ah, he dejado que me distrajeran sus payasadas. Que si la bola entró, que si gana millones pero se afeita con Bic, que os voy a contar de este pieza que no sepáis. O sea que al final he perdido por un apretado 7/6 5/7 6/4 2/6 6/1

Usted no es nada serio, señor McEnroe.

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