Despachos de Guerra // Blue li(n)es

noviembre 21, 2010

Mar adentro / cine afuera

Filed under: sueños — despachos @ 6:07 pm

Original cartel de la película

He recibido muchas cartas de partidos políticos, algunas llamadas de operadoras telefónica y cientos de emails de spammers rogándome que hablara de la película “Mar adentro” tras la promesa que hice en la entrada sobre “LOS OTROS” Pues bien, queridos políticos, operadores y spammers, la espera ha terminado. Aquí está la reseña que la revista de cine Fantastique me publicó en su número de diciembre 2004. Después ha sido multitud de veces copiado, pero fue la primera reseña cinematográfica de la historia que contenía una poesía. Recibí una felicitación navideña pero jamás me enviaron los 200$ prometidos.

MAR ADENTRO

La historia basada en hechos reales de un tetrapléjico gallego, Ramón Sampedro, que durante veintinueve años de su vida se enfrentó a todas las anquilosadas administraciones por el derecho a una muerte digna. ¡Shhhh! Silencio, que empieza la película.
.
Y Ya lleva un rato. ¿Por qué lloran todos a la vez? Podrían llorar mejor por turnos. ¿Y eso qué suena a todo trapo es esa banda sonora tan maravillosa? Parece la de un culebrón venezolano. ¿Belén Rueda? Que siga con las series. ¿Javier Bardem? Su caracterización es lo único bueno de la película, aunque no sé que opinarán los gallegos de su acento. ¿Otra vez todos llorando? Me aburren hasta el punto que empiezo a empatizar con el protagonista, me estoy quedando tieso en la butaca. No me puedo mover. Cierro los ojos, cierro los ojos y me duermo. Y sueño, sueño que sobrevuelo por encima de las cabezas de los espectadores, y salgo, salgo por la puerta…

cine afuera, cine afuera

y en la ingravidez de mi vuelo
voy donde se cumplen los sueños
entro al cine de al lado
para ver de Indiana lo nuevo
el doctor Jones enciende la vida
con aventuras y riesgo
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo
soy yo el gran Indiana
de la pantalla en el centro
y en la escena con la chica
me susurra “más adentro, más adentro”
“que esto lo ven los niños”
la regaño sin complejos
pero me despierto en mi butaca
y en mi butaca quiero estar muerto
por seguir en este cine
soportando este engendro.
 

Y es entonces, de nuevo despierto, cuando me posiciono ferozmente a favor de la eutanasia, pero no porque se haya generado un debate en mi interior, sino porque sé que con la muerte del ficticio Sampedro terminará la película… Y aunque parezca mentira, los milagros existen, tras los ciento diez minutos más largos de mi vida, llega lo que ya pensaba que jamás verían mis ojos: el final. ¡Viva la vida! Y al rato, ya lejos del cine, sucede lo que no ha conseguido Amenábar con sus casi dos horas de almibarada producción; por primera vez me entran ganas de llorar por Ramón Sampedro, pero no porque muera en el final -junto a Titanic- más cantado de la historia, sino porque su lucha en vida por una muerte digna no se ha inmortalizado en una película digna, sino tan solo un producto simplón, maniqueo y efectista, aderezado con mucho lloriqueo y sensiblería gratuita. Y sé que cuando le recuerde sentiré tristeza por esta oportunidad fallida de seguir su lucha y forzar cambios reales en la sociedad. Lejos de la reflexión y cerca de los telefilmes de sobremesa, Amenábar se conforma con provocar lágrimas fáciles –que se acabarán secando, estériles, en los pañuelos–, con la intención de generar taquillas grandes y premios mayores.

¿Oscar de la Academia? Con lo devaluados que están, era más que previsible..

————-

Os dejo con el hermoso poema original de Ramón Sampedro, que pone la piel de gallina y quita el sentío. Ya me perdonará, allá donde esté, que lo haya tergiversado con afanes cómicos. Ramón, la culpa es de Alejandrito, que saca lo peor de mí y acabo haciendo esas cosas.

.

noviembre 14, 2010

El amor a los trece años

Filed under: sueños — despachos @ 6:02 am

Todos sabéis, porque me pongo muy pesadito con el tema, que estoy escribiendo un libro sobre un profesor de inglés que ejerce en un pueblo perdido de México y que, profecías mayas mediante, estará en sus librerías virtuales en 2012.

Pues bien, muchas noches, antes de quedarme del todo dormido, se me ocurren ideas geniales para el desarrollo de la novela. Luego por la mañana, mientras me afeito, recuerdo que por la noche he tenido una idea genial, pero no recuerdo la idea en sí, por lo que alguna vez hasta me he cortado del disgusto.

Así que tomé una decisión, os podéis imaginar cuál. Puse una libreta y un lápiz en la mesita de noche, con la intención de que si se me ocurría alguna idea genial nocturna, pues apuntarla para que no se me olvidara por la mañana.

Esta mañana, mientras me afeitaba, he recordado que por la noche volví a tener una idea genial y, aunque no recordaba la idea, como de costumbre, sí recordé haberla apuntado. Así que una vez afeitado y esparcida la loción after-shave por mi cara, fui con ilusión a leer esa idea tan buena que se me había ocurrido por la noche.

Entre en la habitación, mire la libreta y, efectivamente, ahí había una idea para el libro escrita:

‘una alumna se enamora del profesor’

😦

En fin, supongo que pilláis la moraleja de todo ello. Para ilustrar musicalmente el tema y para que reflexionéis mientras la escucháis sobre aquello de que por la noche todos los gatos son pardos os dejo con una canción que, si bien no habla del amor de alumnos a profesores, sí lo hace sobre el amor a los trece años, edad que tienen los personajillos del libro.

La genial ‘thirteen’ de los no menos geniales ‘Big Star’.

.

noviembre 11, 2010

With me wack fol the do fol the diddle idle day

Filed under: sueños — despachos @ 6:43 pm

Esas piernas que veréis en el video son las mías. Se trata de parte de un sueño que accidentalmente grabé. Lo que no se ve es justo lo anterior, el inicio del sueño, cuando el mago Tòfol me informa de que para liberar a la princesa debo seguir la dirección que me indicará la veleta del cerdo de plata bajo el cielo anaranjado a la que llegaré por el camino de grava y malas plantas verdes y que descubriré justo en el momento en que el irlandés borracho de los dientes podridos cante  su frase mágica “With me wack fol the do fol the diddle idle day” cuya traducción del galaico al castellano es: “Tú Salacadula dí y Chalchicomula mu, pero para lograr un gran amor dí Bíbidi Bábidi Bu”

.

.

Y cómo acabáis de ver, ¡prueba superada! 🙂

En un  segundo video se verá como acaba todo (no os inquietéis, que hay final feliz). Otro día os lo pongo que ahora me tengo que ir, que he medioquedado.

Y sí, duermo con las sandalias puestas ¿pasa algo?

octubre 29, 2010

Soñando con Brujas

Filed under: sueños — despachos @ 8:20 pm

Esta noche he soñado que volaba con mi amiga Diana a Bruselas y desde ahí tomábamos un tren hacia Brujas, un sitio al que quiero ir desde que vi la película“Escondidos en Brujas”. Se trataba de un viaje relámpago, de ida y vuelta en el mismo día. Sólo llegar sufrí el llamado  don de lenguas, porque después de ver a lo lejos un Atomiun de solo cinco bolas le comentaba a un revisor del tren algo que ni yo mismo entendía y, sin embargo, él me contestaba con un energético “JA!” (pero no de risa, sino de ¡Sí! en alemán, dándome la razón) También hablaba francés perfectamente con mi acompañante que con su habitual gracejo me espetaba: “¿y ahora hablas francés?”. Una vez en Brujas visitábamos los mismos sitios que aparecen en el film antes mencionado mientras descubríamos en recovecos ángeles con calaveras, oso con león y taladros. También un conejo que viajaba en zanahoria movil, esculturas de bustos con gafas y una tienda en la que siempre es Navidad, y no muy lejos de allá dos puertas en la que en una caía la noche y en la otra relucía el día. Cuando nos cansábamos nos sentábamos en un banco que era un dragón mientras pasaban delante nuestro barcas repletas de gentes bajo paraguas que nos saludaban… ¡ah, las barcas! ¡cómo me gusta fotografiarlas! En ésas, Diana después de hablar con un pintor en plena faena (antes había tocado un organillo tocada con el sombrero del organista), intentaba robar un paraguas lila que yacía olvidado en el suelo  y eso que yo la intentaba convencer de lo contrario. Aparecían sus dueñas, unas rumanas que se dejaron convencer con una triquiñuela burda. Luego de repente estábamos en lo que parecia la casa de Hansel y Gretel y una señora mayor nos decía “no es país para flacos” mientras nos iba trayendo bombones y chocolatinas que comíamos hasta casi reventar.  No comprábamos demasiados recuerdos, más que algún dedal para pensamientos, algun imán de la nevera y más chocolate que a esas alturas ya nos daba náuseas.

Me he despertado tan agotado que parecía que de verdad había viajado toda la jornada anterior. Y en el comedor, en el panel donde cuelgo las fotos con imanes, me he encontrado lo que veis arriba. Y ahora no sé si sucedió de verdad o es que veo demasiadas series, lo que te cataloga como friki según la Squire del avión.

 

Algún imán de la nevera...

 

 

cuando nos cansábamos nos sentábamos en un banco que era un dragón...

 

 

descubríamos en recovecos ángeles con calaveras...

 

 

mientras pasaban delante nuestro barcas repletas de gentes que nos saludaban…

 

 

¡ah, las barcas! ¡cómo me gusta fotografiarlas! ...

 

 

También un conejo que viajaba en zanahoria movil...

 

 

y no muy lejos de allá dos puertas en la que en una caía la noche y en la otra relucía el día...

 

 

oso con león...

 

 

esculturas de bustos con gafas...

 

 

mientras nos iba trayendo bombones y chocolatinas que comíamos hasta casi reventar...

 

 

y una tienda en la que siempre es Navidad...

 

 

apenas compramos souvenirs...

 

 

después de hablar con un pintor en plena faena...

 

 

... y el organista se quitó el sombrero y nos dijo ¡Au Revoir!

 

octubre 25, 2010

Tom Waits en concierto desde mis sueños

Filed under: sueños — despachos @ 8:53 pm

 

step right up

 

Anoche soñé que tocaba Tom Waits en una terraza de  un piso particular de la Calle Cartellà, justo el de abajo de donde vivía un amigo mío.  Primero iba a tocar en una plaza en un rollo así medio secreto que yo no sé como me enteré, pero me enteré;  pero al final, ya estando en la plaza ha decidido ir al piso, caprichos de estrella,  y todo el público (no demasiada gente) tras él a lo ratas tras flautista de Hamelín. Ya en el piso he llamado a mi hermano. Si se entera que ha dado el concierto y no le aviso me mata, pero no va el tío y me dice “si es que ya lo he visto” .  No te jode, ¡y yo también! ¡en el Auditori! Pero mendrugo, no va a ser lo mismo verlo en una terraza particular, ¿no? Él se lo pierde. Al menos no me dirá luego que porqué no le avisé.

En fin, que ya se ha sentado Tom en la terraza. A su lado hay un tío con la guitarra ¿Marc Ribot? que me mira mal y, aparte, tiene cara de agobio. No tengo la  intención de hablar con él, así que no se agobie tanto, pero si que le doy la mano a Tom y cruzamos cuatro palabras en inglés. Y el tío se anima y me canta el estribillo de “jockey full of bourbon” pero en castellano, y luego me dice “me hace mucha gracia como queda en tu idioma”.

Y ahora Tom ya habla en castellano por la puta cara; eso sí, con acento gringo. Mejor, porque me estaba hartando de pensar como se decían las cosas en inglés.

Hay una tía de mi curro sentada en el suelo que ahora es ella la que habla con Tom. Y éste le suelta “pues yo te hacía de mi edad”. Con que elegancia la ha llamado caravieja. Y bueno, ahora hace un poco de “King Kong” la versión de Daniel Johnston, para ella, más bien sólo los urghs y los arghs

y luego sigue hablando con distinta peña. Para mi desazón, parece con muy pocas ganas de empezar el concierto.

De hecho el concierto no empezará nunca, pues lo que suena a continuación es el puto despertador. No ha tocado ni una sola canción entera, solo ha medio tatareado dos. Me han dicho que es por rollo de derechos de autor.

En fin, a ver quien toca esta noche.

Blog de WordPress.com.