Despachos de Guerra // Blue li(n)es

noviembre 4, 2010

UNA DE LOS OTROS

Filed under: encrucijadas,Uncategorized — despachos @ 8:53 pm

 

Cuando escribía para el ‘Cathiers du Cinema’, pero la edición francesa, hice, entre otras muchas, la reseña a ‘Los Otros’ de Amenábar. La puntué con una estrella de cinco posibles.  Quizá me pasé, pero como mucho merecía dos, nunca tres. Recibí montones de cartas amenazantes por ello, una del propio Alejandro, e incluso creo que fue el detonante que hizo que cuatro números después me echaran de la revista. La reseña la podéis consultar en el nº 2.014 (abril 2001). El caso es que, entre otras cosas, dije:

…un hijo gamberro entra sigilosamente a la cocina en la que su madre prepara su plato favorito y, sin que le vea, deja caer al suelo una bandeja de aluminio con la intención de asustar de muerte a su progenitora… No, no es ése el argumento, sólo quería saber si, ya que no ha habido necesidad de mostrar sangre, el susto producido a la madre se podría clasificar como terror psicológico. No, ¿verdad? Simplemente ha sido una putada; pues la película igual…

Lo que intentaba expresar, torpemente,  es que ‘Los Otros’ no es una película de suspense ni de terror psicológico, como nos querían hacer creer, sino de susto o, como llamaría el propio Hitchcock, de sorpresa.  Y hoy me he encontrado, en el libro “El cine según Hitchcock” una explicación del maestro donde lo expresa mucho mejor:

La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones. Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés. Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla:«No deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a estallar.» En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense.

¿Lo entendéis ya, fans de Amenábar? Su peliculita era de sustitos, de sorpresitas, pero no de suspense y, mucho menos, terror psicológico. Los grandes juegan en otra liga.

Otro día hablaremos de ‘Mar Adentro’, pero tiene que ser un día que esté de especial mal humor.

¿Terror psicológico, Alejandrito? Mira que te dice Alfredo, ¡¡¡que cierres la puta bocaza!!!

octubre 23, 2010

El día que Arturito se intentó suicidar

Filed under: Uncategorized — despachos @ 6:36 pm

Arturito llegó a mi casa con el verano, más o menos, en forma de regalo y dentro de una minimaceta. Llegó con su flor abierta de par en par, rebosante de alegría, y por ello decidí no sacarlo al exterior con el resto de plantas, sino que opté por que se quedara conmigo, algo inusual hasta el momento; inédito. Sin duda fue una decisión generosa, pero a la vez totalmente errónea, aunque al principio no lo pareció pues al poco llegó la alegría al hogar con un nuevo miembro a la familia: la pequeña Ginebra. Y es que no lo sabíamos, pero a llegar Arturito llevaba la semilla de la vida en su interior.

Pero algo pasó luego porque Arturo (cuando me enfado con él lo llamo Arturo), taciturno, se cerró en flor, y como es muy reservado, ni siquiera sospechaba su descontento y toda la amargura que el encierro le estaba produciendo. Yo, iluso de mí, pensaba que simplemente estaba pasando la típica fase de adaptación o, tal vez, como se le veía jovencito, el típico periodo desubicado de la adolescencia sumado al problema de ser padre soltero. O tal vez fue la llegada del otoño, el maldito otoño.

El caso es que un día de la semana pasada, encontré restos de tierra encima del cenicero que le hacía de típico platito bajo el minitiesto. Lo confundí con ceniza y pensé “estos fumadores al menos podrían limpiar los ceniceros” hasta que vi que no era ceniza, sino tierra, y mis ojos miraron detrás del ordenador preparados para lo peor.

Y ahí yacía, moribundo, Arturito, que harto de todo, decidió lanzarse al vacío llevándose con él a Ginebra y dejando tras de sí un reguero de tierra. Pegué un grito que se oyó en todo el vecindario. ¡Arturo! ¡Ginebra! Pero por suerte aún no era demasiado tarde. No quiero pensar que hubiera pasado si en vez de  darme cuenta el mismo día del intento me hubiera dado cuenta, por ejemplo, cinco años después. Sin duda no lo habrían contado.

En principio pensé en volverlos a poner en el minitiesto pero al momento me dije: NO y capté el mensaje que Arturito me estaba enviando. Ahora que sabía como hacerlo, si lo volvía a poner en el minitiesto se hubiera estado tirando el resto de su existencia hasta conseguir su propósito, así que me los llevé para fuera, a Arturito y a la pequeña Ginebra, y los puse en un tiesto grande junto a un hermano gigantón que no tiene nombre pero podría ser Sir Lancelot y le dije: “Aquí estarás bien, Arturito. Cuida de Ginebra, que Lancelot cuidará de tí”.

Y ahora dar las gracias a todos los que habéis llamado preocupándoos por el estado de ambos. Creo que están bien, pero como Arturito sigue siendo igual de reservado no sé si ahora está mejor o peor, aunque yo le veo mejor aspecto. Ginebra no puede opinar porque aún no habla. Sea como sea, Arturito va a tener más difícil lo de lanzarse al vació desde su nueva ubicación. Aunque si lo consigue, esta vez le esperan varios pisos de altura y una muerte segura.

Arturito, la vida es bella. No hagas más tonterías por favor.

Os dejo con algunas fotos de Arturito y Ginebra en su nueva ubicación.

 

Arturo le da duro

 

 

Vista aérea desde un coleóptero

 

 

Detalle de Ginebra (y a ver si viene esta semana el sinvergüenza del jardinero a cortar las malas hierbas)

 

 

we're a happy family!

 

Mi primo de Mallorca

Filed under: Uncategorized — despachos @ 8:47 am

Por si no lo sabíais, yo nací en Mallorca, pero de muy pequeño me vine a la Ciudad Condal, aunque la sangre de Ses Illes sigue corriendo por mis venas, y no les olvido pese a llevar como dos años sin ir. Y ahí dejé familia, de la que poco a poco, lamentablemente, he ido perdiendo el contacto. Pero viendo IB3, el canal autonómico balear que es el más visto en casa, de repente apareció mi primo,  el inconfundible Agustín “el Casta”, que por lo visto aún no se ha casado, en un programa de humor. Ni sabía que se dedicaba a eso, aunque desde siempre fue el gracioso de la familia. Quiero llamarle por teléfono para felicitarle por la actuación, divertidísima,  y también decirle que esa camisa, primo, como que no…

Vértigo

Filed under: Uncategorized — despachos @ 8:29 am

Cuando era joven, mucho más joven que a día de hoy, aparte de que nunca necesité la ayuda  de nadie (nótese el guiño a la letra del ‘Help’ de los Beatles) me sentí fascinado por el cartel de la película Vértigo. Tanto, que pensé en comprar pintura naranja, negra, y pintarlo detrás de la puerta (blanca) de mi habitación para que se viera al cerrarla. Aunque soy pésimo dibujando, pensé que si cuadriculaba la imagen que tenía de una revista tal como me enseñó mi padre, lo podría reproducir a escala sin excesivo problema. Pero nunca lo hice.

Ahora no me veo ahí manchando el suelo de pintura naranja y haciendo un pequeño desastre tras alguna puerta, pero, fascinado de nuevo por la imagen,  sí creo que voy a ir un domingo al Mercado de Sant Antoni a ver si lo encuentro, lo compro, y sin manchar nada de pintura lo cuelgo en algún lado. A ver si esta vez lo hago.

octubre 22, 2010

la bola entró

Filed under: Uncategorized — despachos @ 8:08 pm

 

you can not be serious!

 

Estaba deseando llegar a casa para jugar una partida de tenis con la wii, ya que si en las pistas de verdad suelo perder, en la realidad virtual es al revés. Mi oponente ha sido ni más ni menos que John McEnroe. He seguido los consejos de la máquina. He lanzado golpes muy precisos. y he estado al tanto de los saques de este zurdo pero, ah, he dejado que me distrajeran sus payasadas. Que si la bola entró, que si gana millones pero se afeita con Bic, que os voy a contar de este pieza que no sepáis. O sea que al final he perdido por un apretado 7/6 5/7 6/4 2/6 6/1

Usted no es nada serio, señor McEnroe.

octubre 20, 2010

Postres

Filed under: Uncategorized — despachos @ 7:29 pm

Una vez, en un bar, conocí a un par de tipos (amigos de amigos, ya sabes) que estudiaban ‘cocina’. Pero insistieron en que no eran unos simples y comunes cursos de cocina, sino una cosa seria,  como una carrera, con su horario de cuatro de la tarde a diez de la noche de lunes a viernes y sus exámenes finales.  Entonces yo, que fingía interés por todo el asunto, les pregunté si “Postres” era la clase que tenían a última hora. Me dijeron que no había ninguna asignatura llamada “Postres”.

Cuando se fueron porque se tenían que ir (habrían medioquedado), el amigo  que me los había presentado empezó a contarles a los que no estuvieron al tanto de la conversación,  “hala, tios, éste como se pasa, pues no va y les pregunta si dan postres a última hora” como si me hubiera estado riendo de ellos o algo así. Y algo de eso había, pero no me negaréis que si hubiera una asignatura de postres en una universidad de la cocina, tendría que ser por lógica a última hora, o como mucho a penúltima, antes de la de cafés.

Me he acordado de esto porque hoy he hecho un tiramisú que me ha salido (como siempre) riquisimo . Aún queda ¿Gustáis?

octubre 18, 2010

Sacramento

Filed under: Uncategorized — despachos @ 10:13 pm

Seguro que todos conocéis muchos casos de hijos que se llaman igual que el padre, hace años era muy común, o hijas que se llaman igual que la madre (aunque esto ya no lo era tanto). Pues hoy he conocido el caso de una hija que se llamaba… ¡igual que su padre!

 

Beber hasta olvidar tu propio nombre

 

Y es que don Sacramento siempre pensó que tenía un nombre de mujer, y lo odiaba por ello.  Sin embargo no quería quitarse el gustazo de seguir aquella costumbre. Así que al nacer su primer hijo varón no, al segundo varón tampoco, pero al nacer su tercer hijo, que fue una niña al fin, lo hizo. La llamó Sacramento. La chica nunca llevó bien lo de llamarse igual que su padre y se dio a la bebida. Pero él, desde entonces, feliz, feliz, y hasta le vuelve a gustar su propio nombre.

Queda por saber cuando la hija sea madre, si tiene un varón se atreverá a seguir esta extraña tradición familiar.

octubre 14, 2010

Heartattack and vine

Filed under: Uncategorized — despachos @ 9:03 pm

 

my heart goes boom

 

Conocí a una chica el sábado que cuando se enteró de que soy médico me contó que  un año y medio atrás la habían operado a corazón abierto y que, tras despedirse de su familia pues no tenía posibilidades de sobrevivir, ahí estaba, vivita y coleando. Un milagro, según su cardiólogo, así que cada día era un regalo para ella. No pude evitar mirarle el escote pero, por una vez, tenía excusa. Ahí estaba la cicatriz que corroboraba que todo aquello era cierto.

¡Pero yo no soy cardiólogo, nena!le dije

¡Si me viera mi cardiólogo ahora! -dijo ella mientras alzaba su copa de vino para brindar.

Luego me contó que aunque tenía poco más que  la mitad de esa edad, su corazón era el de una señora de sesenta años. ¡No planes de pensiones para mí! Aquello me entristeció pero, por otro lado, en cierto modo es un alivio saber que no vas a envejecer y por ello tampoco tienes que planificar demasiado. Simplemente vivir.

Ella sabe algo que todos los demás también sabemos: que un día se va a morir, sólo que su día parece estar más cerca que el nuestro. Claro que eso nunca se sabe (que digo yo siempre).

Os dejo con un video de Tom Waits para que lo miréis mientras reflexionáis sobre la futilidad de la vida.

el perro lámpara

Filed under: Uncategorized — despachos @ 6:11 pm

 

perro lampara

la luz de su amo

 

La primera vez que vi un perro-lámpara fue en Cadaqués. Pensé que se trataba de una performance callejera no muy alejada de todo el surrealismo que envolvía el lugar. ¡Ah! a Dalí le hubiera encantado aquel perro-lámpara casi tanto como su teléfono-langosta. Fui a felicitar al dueño por el bonito disfraz que había puesto al perro. Pero el tío me contó no se qué de que el perro no se podía rascar y por eso llevaba ese collar especial. De hecho se enojó un poco porque pensó que me reía de las desgracias de su perro. Nada más lejos de mi intención.

Luego a lo largo de mi vida he visto muchos más perros-lámparas y ahora que sé que no son perros-lámparas ya no me hacían gracia.

Al contrario, me dan penita.

Y hoy he visto uno.

octubre 2, 2010

Tanquistas

Filed under: Uncategorized — despachos @ 6:46 pm

el amo de la pista

Hoy soy un poco menos anti-ciclista (ciclistas de la ciudad, de esos que van por donde quieren, no ciclistas del Tour) que ayer, porque he pensado que esos ciclistas kamikazes que se creen que la acera es suya, si van en bicicleta entonces no van en coche, vehículo en el que serían un peligro más letal.

Y no os cuento llevando un tanque.

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